Nadie da una mierda por los buscadores
| Posted in Buscadores, Google, Posicionamiento, SEO | Posted on 10-12-2009
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Esto lo dijo el presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, en octubre de 2000. El 19 de agosto de 2008, las acciones de Google se vendían a 85 dolares, hace cinco días las acciones cerraban a mas de 570€. Un inversor que hubiese previsto la evolución de Google y hubiese adquirido participaciones en el momento adecuado ahora sería millonario.
A día de hoy, el valor de Google supera con creces a los mas grandes, como IBM, Nokia o Motorola. El beneficio neto de la marca asciende a mas de 4000 millones.
¿Cuál es el secreto de su éxito?
Google dejó de ser un simple buscador hace mucho tiempo. Cuando hablamos de Google, hablamos de una empresa de publicidad con la que se puede ganar mucho dinero, hablamos de conquistar el mercado de anuncios en Internet. Google Maps, Google Earth, Froogle, Gmail, cualquier producto de Google contiene publicidad. Larry Page y Sergey Brin eran unos ingenuos, querían proporcionar a los usuarios de Internet un acceso gratuito a la información, pero claro de alguna manera tenía que financiarse esta bestia llamada Google. La clave fué como todos sabemos la publicidad relacionada y no abusiva. Podemos encontrarla actualmente en todos sus servicios. Según un estudio de 2005 solo el 38% de los usuarios sabían distinguir entre los resultados reales y enlaces patrocinados. Los creadores del estudio calificaron este resultado de irónico, siendo que la mitad de los usuarios habían admitido que no utilizarán un buscador que no presente claramente la publicidad.
¿Qué nos depara el futuro de Google?
Sinceramente no tengo la más remota idea, existe una pizarra en las instalaciones de Google donde los empleados anotan a modo irónico a que debe dedicarse la empresa, en la pizarra podemos leer cosas como, viajes en el tiempo, teletransporte, viajes a la luna etc. En definitiva, solo se que no se nada, por eso termino con una frase de Barbara Cassin vista en Microsiervos.
Google se transforma en un Gran Hermano que nos conoce mejor que nosotros mismos.

